NOMBRE CIENTÍFICO O LATINO: Falco Tinnunculus
NOMBRE COMÚN O VULGAR: Cernícalo Vulgar

DESCRIPCIÓN:

  • Familia:  Falconidae
  • Aspecto: Este pequeño falcónido, de larga cola y alas anchas y relativamente apuntadas, presenta un acusado dimorfismo sexual tanto por lo que respecta al tamaño (las hembras son mayores) como en lo relativo a la coloración del plumaje. Los machos adultos poseen el dorso de color rojizo, con manchas negras en cantidad variable, mientras que en las regiones inferiores —finamente punteadas— predominan los tonos crema; la cabeza es grisácea y aparece algo rayada de negro, en tanto que en la
cara destacan las mejillas blanquecinas y una marcada bigotera oscura. Las robustas hembras, en cambio, exhiben tonos más homogéneamente pardos, con las regiones dorsales profusamente manchadas, al igual que el pecho y el vientre, ambos de tonos ocráceos; la bigotera, aunque visible, resulta mucho menos evidente que en los machos. Los jóvenes son muy parecidos a las hembras (antes de la muda parcial del invierno), pero poseen bordes pálidos en las plumas de la parte superior del ala, particularmente en las coberteras primarias, así como el pecho más
estriado que los adultos. Se cierne a menudo, aleteando activamente para mantenerse suspendido en el aire, mientras otea el terreno a la búsqueda de alguna presa.
  • Tamaño: Mide 31-37 cm de longitud y 68-78 de envergadura.
  • Distribución: Se extiende ampliamente por gran parte de Europa —donde es una de las rapaces más frecuentes—, Asia y África. Durante la invernada puede alcanzar África tropical y Asia meridional.
    Se distribuye como reproductor por casi todo el territorio peninsular, ambos archipiélagos, Ceuta y Melilla, aunque sus densidades pueden variar notablemente de unas regiones a otras. Las mejores poblaciones se encuentran en buena parte de Castilla y León, en el límite entre Navarra y el País Vasco, en el centro y occidente de Andalucía y en las regiones más llanas de Extremadura; por el contrario, se registra una menor presencia —que no ausencia— en Galicia y Asturias, en una franja situada entre Guadalajara, Cuenca, Albacete y Murcia, en el occidente de Extremadura y en un corredor entre Ávila, el oeste de Toledo y Ciudad Real y el norte de Córdoba.
En invierno, los migrantes europeos se concentran principalmente en Levante, el valle del Guadalquivir, el País Vasco y Navarra, a pesar de que las mayores densidades de aves se dan en los valles del Ebro y del Duero, así como en áreas propicias de Extremadura, lo que sugiere la existencia de una separación entre los individuos ibéricos y europeos. En la Península y Baleares se presenta la subespecie tinnunculus, que ocucpa Eurasia occidental, mientras que en Canarias se dan cita dos subespecies endémicas: dacotiae (Lanzarote, Fuerteventura e islotes próximos) y
canariensis (resto de islas).
  • Migración: Los individuos ibéricos se pueden considerar residentes, aunque nuestro territorio recibe todos los años un número de invernantes procedentes del centro y norte de Europa y se constituye, además, como zona de paso para los ejemplares que cruzan a
África por el estrecho de Gibraltar. El paso posnupcial por el Estrecho se detecta entre septiembre y octubre y el paso primaveral tiene lugar entre marzo y abril. Al contrario que los adultos, los jóvenes nacidos en nuestro territorio muestran una altísima capacidad de dispersión una vez que se independizan y suelen emprender nomadeos erráticos que, en ocasiones, los llevan a realizar desplazamientos de hasta 400 kilómetros.
  • Hábitat: Es un habitante característico de las regiones más o menos abiertas, de las áreas cultivadas, los pastizales, las zonas suburbanas y las dehesas, desde el nivel del mar hasta los pastizales alpinos. Su hábitat óptimo, no obstante, lo constituyen los paisajes cultivados, con alternancia de barbechos, rastrojeras, eriales y restos de vegetación natural, en los que se practique una agricultura extensiva tradicional.
  • Nido: Puede ser instalado en un sinfín de lugares, desde árboles —en los que suele aprovechar viejas plataformas de córvidos— hasta cortados rocosos y edificios, además de antenas, soportes para la conducción de electricidad, cajas nido, carteles publicitarios o el propio suelo.
  • Reproducción: Se trata de una especie bastante poco exigente para ubicar el nido. Las puestas comienzan a finales de marzo o principios de abril —con anterioridad en Canarias— y tienden a ser mayores cuanto más tempraneras. Constan normalmente de tres a seis huevos (aunque se han registrado puestas de
entre uno y nueve) de color blanco o crema, sin brillo, muy moteados de pardo rojizo. La incubación se prolonga durante 27-29 días y corresponde esencialmente a la hembra, aunque el macho colabora en la tarea en momentos concretos. Cuando han cumplido aproximadamente un mes de vida, los jóvenes cernícalos se entregan a sus primeros vuelos, aunque no se independizan al menos hasta pasado un mes, momento en el que inician la dispersión, en agosto o septiembre.
  • Alimentación: Al igual que en otros aspectos de su biología, esta especie da muestras de una enorme capacidad de adaptación a la hora de seleccionar las presas de las que se nutre. Sus capturas principales, no obstante (y en función de las latitudes y de la época del año), son los micromamíferos (ratones de campo y topillos), los grandes insectos (en particular grillos, saltamontes, langostas y chicharras) y diversos reptiles, así como aves pequeñas y medianas. En las islas Canarias predan sobre mamíferos, incluso del tamaño de la ardilla moruna, y consumen gran número de lagartos, lisas y perenquenes, así como invertebrados.
  • Sonido: Emite con frecuencia unos sonoros y agudos gritos, ki kii ki kii o triiii trrriii trrriii, especialmente cuando se siente alarmado o en las cercanías del nido.