NOMBRE CIENTÍFICO: Anas Penelope
NOMBRE COMÚN O VULGAR: Silbón Europeo

DESCRIPCIÓN:

  • Familia:  Anatidae
  • Aspecto: Es este un pato de mediano tamaño y aspecto compacto, con el cuello corto, la cola algo apuntada y el pico —bastante pequeño— de color grisáceo en ambos sexos, aunque algo más oscuro en las hembras. El macho en plumaje nupcial luce una vistosa librea en la que destacan la cabeza y el cuello de color castaño, con la frente y el píleo amarillo cremoso, el pecho rosado y el dorso grisáceo claro finamente vermiculado. Las partes inferiores son blanquecinas, la popa negra y el espejuelo verde. La hembra, por su parte, muestra una coloración parduzca, ligeramente rojiza, y resulta muy similar a las hembras de otras anátidas, de las que se puede diferenciar, sin embargo, por el espejuelo verde —algo más apagado que en el macho— y, sobre todo, por el pequeño pico grisáceo. El joven se parece a la hembra, aunque con el plumaje más rojizo. Tanto los machos como las hembras presentan una llamativa franja alar blanca, muy visible en vuelo.
  • Tamaño: Mide entre 42-50 cm de longitud y entre 71-58 cm de envergadura.
  • Distribución: Su área de distribución se extiende por todo el norte de Eurasia, con otros núcleos reproductores en Islandia, islas Británicas y costas del Báltico. Durante la invernada, se asienta en las costas de Europa occidental, la cuenca del Mediterráneo, el sur de Asia y, en menor medida, el África subsahariana.

    A nuestro país llega durante el invierno un notable contingente de silbones, que se distribuyen preferentemente por todo el litoral, con mayores concentraciones en las marismas del Guadalquivir, el delta del Ebro, la albufera de Valencia, las costas cantábricas y las islas Baleares. A estas áreas de invernada costeras hay que añadir multitud de lagunas y embalses interiores, sobre todo de Aragón, Extremadura y Castilla-La Mancha, en las que se instala un buen número de individuos. Canarias, sin embargo, recibe escasos invernantes.

  • Migración: Las poblaciones europeas se comportan, en su mayoría, como migradoras y se desplazan durante el invierno principalmente a las islas Británicas, Francia y España. Nuestro país recibe individuos procedentes de los países escandinavos, Islandia y Siberia, que, aunque comienzan a llegar a finales de verano, alcanzan su máximo en el mes de octubre. El regreso hacia las áreas de cría tiene lugar a mediados de marzo.
  • Hábitat: Durante la época de cría, prefiere instalarse en aguas poco profundas y dulces, con vegetación emergida no demasiado abundante. En la invernada, sin embargo, ocupa un gran número de ambientes, con preferencia por zonas intermareales, estuarios y lagunas costeras, si bien resulta también frecuente en lagunas, embalses y praderas encharcadas interiores.
  • Nido: Se suele situar en la orilla de un lago, al amparo de un matorral, y consiste en una depresión poco profunda, rodeada de hierbas, hojas y ramitas y tapizada de plumón.
  • Reproducción: Los cortejos comienzan a finales del invierno, todavía en las áreas de invernada. Una vez formada la pareja, emprenden el regreso a los territorios de cría. Cuando llegan, a comienzos de mayo aproximadamente, acometen la búsqueda de un buen emplazamiento para instalar el nido. La puesta consta de ocho a nueve huevos —puede llegar a 12— de color cremoso, que son incubados durante 24 o 25 días y cuya eclosión tiene lugar de forma simultánea. Los pollos son capaces de alimentarse por sí mismos a las pocas horas de nacer y, tras un periodo de 40-45 días, hacia finales de agosto aproximadamente, su desarrollo ya es completo.
  • Alimentación: Básicamente vegetariano, se alimenta de hojas, raíces, bulbos o rizomas, que obtiene mientras pasta en las orillas del agua o en las praderas inundadas, para lo cual dispone de un pico corto y puntiagudo, perfectamente adaptado para cortar la vegetación. A veces, también bascula en el agua, esto es, introduce en ella la cabeza y el cuello hasta alcanzar las plantas sumergidas.
  • Sonido: Los machos emiten un silbido, tuiiuuu, muy característico —al que debe la especie su nombre vulgar—, consistente en un tono agudo inicial que se torna apagado súbitamente. Las hembras lanzan un graznido muy grave.