NOMBRE CIENTÍFICO O LATINO: Anas Crecca
NOMBRE COMÚN O VULGAR: Cerceta Común

DESCRIPCIÓN:

  • Familia: Anatidae
  • Aspecto: El rasgo más característico de la cerceta común es, sin duda, su pequeño tamaño —es el menor de los patos que frecuentan nuestras zonas húmedas— y, por lo que respecta a los machos en plumaje nupcial, su bello diseño, en el que resalta el color castaño rojizo de la cabeza, que aparece surcada por un llamativo antifaz verde bordeado de una línea amarillenta. El pecho es cremoso moteado de oscuro y los flancos, grisáceos, delicadamente vermiculados, con una franja blanca que se corresponde con las plumas escapulares, en tanto que el espejuelo alar luce un verde brillante. En la popa, negra, resaltan unas llamativas bandas laterales amarillas. Las hembras se pueden distinguir de las de otros patos por su reducido tamaño, si bien el diseño es, como en ellas, parduzco—al igual que el de los jóvenes—, y cuya única nota de color la aporta el espejuelo verde. Estos patos se elevan fácilmente del agua para emprender un vuelo extraordinariamente ágil, en el que dominan los giros frecuentes y los cambios bruscos en la dirección.
  • Tamaño: Mide 34-38 cm de longitud y 53-59 cm de envergadura.
  • Distribución: Se trata de una especie de amplia distribución paleártica, que se extiende por buena parte de Eurasia, desde Islandia hasta la península de Kamchatka, aunque se hace bastante rara hacia el sur, donde solo cuenta con algunos pequeños núcleos de cría en países mediterráneos, como Francia, España o Italia.
    La cerceta común resulta un ave muy escasa en nuestro país durante el periodo reproductor; en esta época se han registrado reproducciones esporádicas en algunas localidades, aunque los únicos enclaves utilizados regularmente son las riberas del río Louro (Pontevedra), el lago de La Ercina (Asturias), y las lagunas glaciares de las sierras Cebollera (La Rioja) y de Urbión (Soria). Durante la invernada, por el contrario, resulta bastante habitual y, aunque se reparte ampliamente por toda la Península y ambos archipiélagos, se presenta con mayor abundancia en las marismas del Guadalquivir, el delta 3 del Ebro y la laguna de Gallocanta.
  • Migración: A lo largo de su extensa área de distribución, la cerceta común muestra un comportamiento migratorio bastante complejo, con poblaciones sedentarias en algunas regiones, si bien la mayoría son migradoras, aunque con cambios en sus rutas de unos años a otros relacionados con las condiciones meteorológicas. A nuestro país llegan bastante tardíamente —generalmente, en diciembre— individuos procedentes, sobre todo, del norte de Europa, Rusia e, incluso, Siberia. No obstante, en inviernos particularmente fríos, es frecuente que nos visiten ejemplares de Europa occidental.
  • Hábitat: Durante el invierno, la cerceta común suele ocupar pequeños humedales, tanto naturales como artificiales, de aguas dulces o salobres, preferentemente ricas en nutrientes. En el periodo reproductor, aunque suele elegir para instalarse pequeñas lagunas de origen glaciar rodeadas de
abundante vegetación palustre, puede ocupar también una gran variedad de pequeñas extensiones de agua, siempre que dispongan de buena cobertura vegetal.
  • Nido: Consiste en una pequeña depresión formada por hojas, hierba y materia vegetal diversa, que se sitúa en el suelo, o excepcionalmente sobre algún matorral, pero siempre cerca del agua y bien resguardado.
  • Reproducción: Nada más constituirse las parejas —generalmente en primavera, aunque a veces durante el invierno—, la hembra se dedica a la construcción del nido, La puesta consta de 8 a 11 huevos (pueden darse casos de hasta 15 huevos), lisos y de color amarillo claro, que incuba la hembra a lo largo de 21-23 días, transcurridos los cuales nacen los pollos; estos abandonan el nido a las pocas horas para alimentarse por sí mismos en compañía de su madre. Tras 25-30 días de desarrollo ya pueden volar.
  • Alimentación: La cerceta común se alimenta —principalmente, en aguas someras— de todo tipo de materia vegetal (plantas acuáticas, semillas, rizomas), que obtiene rastreando el fondo con el pico mientras bascula, o al tiempo que camina con la cabeza parcialmente hundida en el fango, desplazándola de un lado a otro. Durante el verano suele complementar su dieta con pequeños invertebrados, como moluscos, crustáceos, gusanos o larvas de insectos acuáticos.
  • Sonido: El macho emite un silbido metálico corto y muy musical. La hembra grazna un piiht pat pat tenue y nasal, con la primera nota más alta y las demás descendentes.