NOMBRE CIENTÍFICO: Tyto Alba
NOMBRE COMÚN O VULGAR: Lechuza Común

DESCRIPCIÓN:

  • Familia: Tytonidae
  • Aspecto: El único representante de la familia Tytonidae en territorio europeo es una rapaz de tamaño medio, aspecto esbelto, largas patas y voluminosa cabeza, que luce un contrastado plumaje en el que predominan los tonos leonados y dorados en el dorso y el blanco puro —incluso ligeramente plateado— en las zonas ventrales. Las plumas dorsales y la parte superior de las alas y la cola aparecen finamente vermiculadas por sutiles punteados de color negro, gris y blancuzco, en tanto que las regiones ventrales pueden mostrar un moteado variable. En el rostro —inconfundible por su forma de corazón— destacan los ojos intensamente negros y el prominente pico de color claro. Los jóvenes poseen un plumaje muy similar al de los adultos, de los que se diferencian por sutiles detalles, difíciles de distinguir en el campo. El vuelo de esta rapaz nocturna —de alas largas y relativamente anchas— es elegante, silencioso y ágil gracias al escaso peso del ave. No es raro ver a la lechuza cernirse hábilmente sobre un punto, mientras escudriña el terreno en busca de presas.
  • Tamaño: Mide 33- 39 cm de longitud y 80-95 cm de envergadura.
  • Distribución: Prácticamente cosmopolita, la lechuza común se extiende por casi todo el mundo y solamente falta en las regiones más frías o en las excesivamente áridas. En Europa se distribuye por buena parte del continente y por las principales islas, a excepción de la península Escandinava e Islandia. No obstante, sus densidades son muy desiguales, y aparece en algunas regiones de manera bastante regular o en escaso número en otras. Se han descrito hasta 30 subespecies.
    En el territorio español es un ave muy bien repartida, aunque aparece de forma escasa en algunas regiones particularmente montañosas o en el sureste árido. En nuestro territorio se pueden encontrar hasta tres subespecies: alba, que ocupa toda la Península, Baleares, los enclaves norteafricanos y las islas Canarias occidentales; gracilirostris, presente en Fuerteventura, Lanzarote y Alegranza; y, por último, guttata, que suele comportarse como invernante y, excepcionalmente, como reproductora.
  • Migración: Las poblaciones del occidente europeo son básicamente sedentarias y, a lo sumo, realizan cortos desplazamientos. Las lechuzas de áreas más norteñas, en cambio, pueden recorrer mayores distancias durante el invierno. Se han comprobado movimientos de hasta 300 kilómetros, al parecer en respuesta a la disponibilidad de alimento, por parte de jóvenes en dispersión.
  • Hábitat: Habitante característico de los paisajes abiertos o semiarbolados, la lechuza común se instala gustosamente en una gran variedad de hábitats, desde áreas esteparias a dehesas, además de humedales, zonas suburbanas y campiñas arboladas. Evita, en cambio, los bosques muy densos, así como las zonas muy montañosas, donde no aparece o escasea notablemente por encima de los 800-1.000 metros.
  • Nido: Esta rapaz tiene una marcada tendencia a instalarse en la vecindad del hombre, generalmente en emplazamientos muy resguardados, como desvanes, graneros, cámaras de aire, almacenes, etc., aunque también son muchas las lechuzas que ocupan cantiles rocosos, canteras y árboles huecos. El nido —como es costumbre habitual entre las rapaces nocturnas— carece de estructura alguna y puede ubicarse directamente sobre el suelo, aunque prefieren situarlo sobre alguna repisa o montículo.
  • Reproducción: Su largo periodo reproductor se prolonga, normalmente, de marzo a octubre, aunque se ha documentado la existencia de nidadas en todos los meses del año. La puesta consta de cuatro a siete huevos incubados por la hembra durante 30 o 31 días a partir del primero. Si las condiciones lo permiten y las presas abundan, las lechuzas pueden realizar una segunda puesta; son habituales, igualmente, las puestas de reposición en caso de pérdida de la nidada. Los pollos nacen de manera asincrónica y establecen pronto una jerarquía a la hora de acceder al alimento, que puede suponer la muerte de los más pequeños de la pollada. Las cebas suelen realizarlas ambos progenitores, aunque el macho, habitualmente, se limita a aportar las presas a la hembra para que esta las despedace y alimente a las crías. Las jóvenes lechuzas vuelan con 50-55 días de vida, aunque no serán independientes hasta 3-5 semanas después.
  • Alimentación: Como depredadora generalista, su dieta se compone de una amplia variedad de la fauna local, si bien muestra una marcada preferencia por los micro mamíferos, como ratones de campo, ratas, topillos y musarañas (dibujo 4). Captura con frecuencia pequeñas aves —sobre todo en los dormideros—, así como grandes insectos, anfibios y reptiles. Una particularidad de la especie es su elevada tasa metabólica, que la obliga a ingerir grandes cantidades de alimento, muy superiores a las que requieren otros depredadores alados de similar tamaño.
  • Sonido: Las lechuzas manifiestan una gran variedad de vocalizaciones, a menudo chirriantes y estridentes, si bien el sonido más comúnmente escuchado es un siseo muy sonoro y metálico, que aumenta progresivamente en volumen y tono a medida que el ave lo emite. La hembra suele lanzar un chirrido más ronco y grave, algo ronroneante y repetitivo.